Bitácora 10

 “Lo que no se mide no se puede comprender del todo, pero lo que se mide mal tampoco dice nada”.


Empezamos siendo seis en el salón. Lo anoté porque se sentía distinto, más pausado, como cuando todo arranca sin afán y uno alcanza a notar cosas que normalmente se le pasan. Después fueron llegando los demás, pero ya estábamos leyendo la bitácora de María José sobre su salida de campo a una marcha feminista. La leímos en voz alta y hubo partes que se quedaron dando vueltas en mi cabeza.


La narración no se quedaba en lo que pasaba en la marcha y y, sino que se centró en cómo se vivía estar ahí. Las consignas, los carteles, las historias que aparecían entre la gente. No era solo una movilización, era un espacio donde muchas experiencias se juntaban. Violencias, incomodidades, luchas que no siempre se dicen en voz alta en otros lugares. Pensaba en cómo esas marchas terminan siendo también una forma de producir conocimiento, aunque no lo nombremos así. Lo que se dice ahí no sale de un libro, sale de la experiencia, de lo vivido.


Pese a que, como mujer he sido víctima de abuso y acoso, nunca había interiorizado tanto en el concepto de feminismo, pero en este caso deja de ser una palabra grande o lejana. Empieza a tomar forma en cosas concretas. En lo que otras mujeres han tenido que atravesar, en lo que cuentan, en lo que reclaman. Me quedé pensando en cómo, incluso sin haber estado en esa marcha, la bitácora lograba acercarme a ese espacio y sentirme identificada. Como si escuchar fuera otra forma de estar.


También aparecía algo más. La forma en que cada quien interpreta lo que vive. No todas las mujeres en la marcha estaban ahí por lo mismo, ni lo significaban igual. Algunas desde la rabia, otras desde la memoria, otras desde la necesidad de ser escuchadas. Y eso conecta con lo que he visto desde mi primer semestre de comunicación: la realidad no es una sola, se construye desde muchas miradas y para cada quien es diferente.


Luego la clase giró hacia las herramientas de análisis en una investigación. Escalas, encuestas, formas de preguntar. La escala de Likert fue la primera. Esa que organiza las respuestas en niveles y permite ubicarse en un punto. Totalmente de acuerdo, de acuerdo, en desacuerdo. Algo que ya habíamos usado muchas veces, pero que ese día tomó base. Pensamos en un ejemplo simple y cercano, cuando evaluamos una clase o un profesor con una escala de 1 a 5 dependiendo de la rúbrica establecida en la evaluación. Uno no responde con un sí o un no, se ubica. Y en ese ubicarse ya hay una postura.


Después se habló de la escala de Guttman. Otra lógica. Aquí hay una secuencia. Cada respuesta supone haber pasado por la anterior. Pensé en algo cercano por lo que dijo el profesor, en el nivel de afición por un equipo como Millonarios. Decir que gusta no es lo mismo que ir al estadio, seguir cada partido, usar la camiseta. Cada paso muestra un grado distinto de relación.


Después, el profesor empezó a construir una encuesta con nosotros. Preguntas que iban apareciendo y se iban ajustando en el momento. Cuando propuse la idea de preguntar en una escala de café: amargo, suave, intenso, todo se detuvo un segundo. La observación del docente fue directa: no todos interpretan esas palabras igual. Lo que para mí tiene sentido, para otro puede no significar nada, además no a todos les gusta el café (es que ni siquiera a mí). Ahí entendí que la pregunta nunca es neutral. Pierre Bourdieu plantea que toda pregunta impone una forma de ver el mundo, que no existe una formulación inocente porque siempre hay una estructura previa que organiza lo que se considera relevante y lo que se deja por fuera. 

Y conectándolo con otra clase que estoy viendo este semestre, que se llama Opinión pública, tiene que ver con la Agenda Setting, dentro de la que está la agenda mediática y la agenda pública que también entra en esta clasificación de acuerdo a el nivel de jerarquía e importancia que establece la opinión pública y los medios de comunicación. Por esto, preguntar es, en el fondo, dirigir la mirada.


Con eso en mente, empecé a aterrizarlo a mi tema. El matadero. Lo que vi allá no se puede reducir a una respuesta cerrada. Necesita matices, necesita permitir que la gente se ubique. Si lo pienso en una escala de Likert, podrían aparecer afirmaciones como: “Me incomoda pensar en el proceso de sacrificio animal detrás de los productos cárnicos que consumo”, “Considero importante conocer el origen de los alimentos que consumo”, “Evito informarme sobre cómo se produce la carne”, “El bienestar animal influye en mis decisiones de consumo”, “Me sentiría incómodo visitando un matadero”. Cada una permitiría moverse en distintos niveles de acuerdo, sin obligar a una respuesta absoluta.


En una lógica más cercana a Guttman, la estructura cambia. Aquí no se trata de ubicarse, sino de avanzar. Podría pensarse así: “He pensado en el origen de la carne que consumo”, “He buscado información sobre cómo se produce la carne”, “He cuestionado mi consumo de carne”, “He reducido mi consumo de carne”, “He dejado de consumir carne por razones éticas”. Cada afirmación implica haber pasado por la anterior, como una especie de recorrido.


Las preguntas demográficas empiezan a tener otro peso. Edad, género, contexto. No es lo mismo responder desde la ciudad que desde el campo. Tampoco desde alguien que ha estado cerca de estos espacios que desde quien nunca ha visto uno.


Mientras organizaba esas ideas, se hacía evidente que la encuesta forma parte de la investigación. Es otra manera de acercarse a lo mismo que apareció en la salida de campo, ahora a través de otras voces.


Y todo se conecta. Lo que se escuchó en la bitácora de la marcha, lo que apareció en el matadero, lo que ocurre cuando alguien habla y otro escucha. Investigar pasa también por ahí. Por la forma en que se formulan las preguntas, por lo que permiten ver, por lo que dejan por fuera.


Salí con la sensación de que preguntar requiere cuidado. Cada pregunta abre una dirección. Cada respuesta depende de cómo fue planteada. Y en ese proceso también se revela quien investiga, lo que le interesa, hasta dónde decide mirar.




Referencias 

Roberto Hernández Sampieri, R., Fernández Collado, C., & Baptista Lucio, P. (2014). Metodología de la investigación (6.ª ed.). McGraw-Hill.


Pierre Bourdieu, P. (1997). Sobre la televisión. Anagrama.

(También puedes usar este si quieres algo más enfocado a investigación social):

Pierre Bourdieu, P., Chamboredon, J.-C., & Passeron, J.-C. (2002). El oficio de sociólogo. Siglo XXI Editores.


Maxwell McCombs, M., & Donald Shaw, D. (1972). The agenda-setting function of mass media. Public Opinion Quarterly, 36(2), 176–187.

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