Bitácora 4
No siempre llegar temprano garantiza que todo esté en orden. Ese día el desorden no estaba en el salón, estaba afuera. El transporte colapsó. Muchos compañeros no lograron llegar a tiempo. Aun así, el profesor decidió empezar la clase por respeto a quienes habíamos llegado puntuales. Me gustó ese gesto. Hay algo en honrar la presencia que también construye ritual. Y precisamente de rituales empezamos a hablar. El profesor dijo algo que me quedó dando vueltas: que basta con fijarse en cómo come una persona para empezar a descifrar rasgos de su personalidad. Cómo sostiene los cubiertos. Si mezcla todo o separa. Si come rápido o lento. Si espera a los demás. Parecen detalles mínimos, pero no lo son. Buscamos el concepto de ritual y encontramos que generan identidad, vínculo, sensación de control y reducen el estrés. Pensé en mis propias rutinas. En cómo a veces repetir ciertos gestos me calma. En cómo el orden externo compensa el desorden interno. Empezamos a leer bitácoras nuevament...