Bitácora 7
“Se podría decir que no hay nada más arquitectónico y al mismo tiempo nada menos arquitectónico que la deconstrucción”. — Jacques Derrida
No tenía muy claro cómo empezar esta bitácora, y eso ya dice algo de lo que fue la clase. A diferencia de otras veces, donde el hilo aparece con más facilidad, esta vez las ideas se me fueron armando como una estructura que primero se rompe para poder entenderse. Tal vez por eso la imagen de los legos que propone el autor de Straight Outta Olympus se me quedó dando vueltas: algo que parece sólido, se cae, se desarma, y solo en ese momento permite ver cómo estaba construido.
La clase siete empezó, otra vez, leyendo bitácoras. De ahí surgieron comentarios tanto del profesor como de la monitora sobre la importancia de saber referenciar bien dentro de este tipo de escritura. No es un detalle menor: en este punto la bitácora deja de ser solo relato y empieza a convertirse en un ejercicio de investigación.
Las bitácoras giraban alrededor de la Investigación Acción Participativa, el mismo tema que expuse con Mariana Paz. Quedó pendiente el juego que íbamos a hacer —pero se le pasó al profesor—, en cambio apareció algo que terminó siendo más diciente: un ejemplo concreto. Nos enseñó un proyecto en Vegalarga, Huila, una comunidad atravesada por el conflicto armado en Colombia, donde se desarrolló una iniciativa llamada “Mil colores”. A través de la pintura, los habitantes empezaron a transformar su propio entorno. Uno de los miembros de la comunidad lo dijo así: “estos mil colores nos han traído mil ilusiones para seguir adelante”.
Ahí la Investigación Acción Participativa deja de sonar a concepto y empieza a sentirse como práctica, y sinceramente me parece muy bonito. Involucrar a la gente en los procesos cambia la relación con lo que se construye. El profe me recordó una frase que he escuchado toda mi vida en mi casa: “como no nos cuesta, volvámoslo fiesta”. Pero en este caso, cuando algo sí implica a las personas, cuando hay participación, aparece algo distinto: pertenencia. Lo que se construye se cuida porque también se siente propio.
Sin embargo, no es un proceso simple. Requiere tiempo, disposición y una forma particular de involucrarse. No todo el mundo está dispuesto a sostener ese tipo de trabajo. Aquí la investigación empieza a tocar algo más cercano a la vocación.
Después entramos a otro concepto que, en principio, parece distante pero no lo es: la teología de la liberación. Desde allí se plantea que la religión no debería limitarse a lo espiritual, sino comprometerse con las realidades materiales de las personas, especialmente de quienes viven en condiciones de desigualdad. En Colombia, esta idea se relaciona con figuras como Camilo Torres Restrepo, cuya historia muestra hasta qué punto esas posturas pueden llevar a decisiones radicales, pero también generar un aporte.
Más adelante, la monitora Carolina intentó explicar algunos conceptos desde la astrología. Confieso que en ese punto me perdí un poco entre ascendentes y referencias que no logro comprender del todo. Y tal vez eso también hace parte del proceso: no todo lenguaje logra conectar con quien escucha. Aun así, logró aterrizar los pilares de la Investigación Acción Participativa en dos ideas: resignificar la realidad de una comunidad y promover procesos de reflexión y análisis dentro de ella.
Apareció otro concepto clave: desarrollo. No como sinónimo de crecimiento, sino como una herramienta para pensar estrategias que permitan transformar realidades. En ese sentido, la IAP funciona casi como una “herramienta secreta” —como diría Mickey Mouse— que no soluciona todo de inmediato, pero sí abre caminos. A través del diagnóstico y la caracterización, permite entender qué está pasando antes de intentar intervenir.
Y es en ese punto donde la clase se conecta con la bitácora Straight Outta Olympus. Porque observar también implica hacerse preguntas. El autor lo hace constantemente: se pregunta por la construcción del cuerpo masculino, por el deseo femenino, por los límites sociales que regulan la sexualidad. Esas preguntas no son accesorias; son el punto de partida.
Por ejemplo, cuando se cuestiona quién construyó la idea del hombre “ideal”, no está describiendo solamente un espectáculo. Está abriendo una línea de investigación sobre género, poder y representación. Lo mismo ocurre cuando observa las reacciones del público: el silencio en ciertos momentos, la euforia en otros. Ahí ya no hay solo observación, hay una intuición de relación entre variables.
Y es justamente ahí donde aparece el concepto de alcance de la investigación, desarrollado por Roberto Hernández Sampieri. El alcance define hasta dónde se quiere llegar en la comprensión de un fenómeno. No es lo mismo explorar que explicar, y la diferencia no está en la pregunta en sí, sino en la profundidad con la que se formula, lo que permite pasar de la experiencia al conocimiento.
Por ejemplo:
“¿Quién se inventó la representación del género masculino que veríamos hoy?”
“¿Será que es más común ver en la actualidad mujeres que les gusta asistir a esos lugares para explorar y explotar sus deseos y sexualidad?”
“¿El hombre varonil y musculoso había sido pensado de, por y para las mujeres, o era un simple producto elaborado desde la perspectiva machista y patriarcal…?”
Estas preguntas abren posibilidades de investigación.
Siguiendo esa línea, y retomando lo planteado por Roberto Hernández Sampieri, es posible entender cómo una misma observación puede dar lugar a distintos alcances de investigación:
Exploratorio
¿Qué formas de representación del género masculino se construyen dentro de estos espectáculos?
- Busca conocer: identificar cómo se presenta el cuerpo masculino en estos espacios.
- Datos: observación de campo, registros visuales, descripciones del espectáculo.
Descriptivo
¿Cómo reaccionan las mujeres durante los distintos momentos del espectáculo?
- Busca conocer: caracterizar comportamientos y dinámicas del público.
- Datos: observación participante, diarios de campo.
Correlacional
¿Qué relación existe entre el nivel de explicitud del espectáculo y la reacción del público?
- Busca conocer: vínculos entre variables observables.
- Datos: registros comparativos, categorización de momentos del show.
Explicativo
¿Por qué estos espacios permiten que algunas mujeres expresen su sexualidad de manera más abierta?
- Busca conocer: razones profundas del fenómeno.
- Datos: entrevistas, testimonios, análisis de discursos.
Ahora, la observación se vuelve más fina, porque ya no solo se trata de describir, sino de empezar a encontrar relaciones. ¿Qué pasa exactamente entre el nivel de explicitud del espectáculo y la intensidad de las reacciones del público? ¿Es una relación constante o varía según el contexto, el grupo, el momento? Y si esa relación existe, entonces aparece una inquietud más profunda: ¿por qué estos espacios permiten que algunas mujeres expresen su sexualidad de una manera que no necesariamente se ve en otros escenarios?, ¿qué condiciones hacen posible esa forma de expresión?, ¿qué hay detrás de esa aparente libertad?
Cada pregunta no reemplaza a la anterior; la complejiza. Y en ese proceso, lo que parecía ser simplemente un espectáculo empieza a revelar capas: representaciones construidas, comportamientos compartidos, relaciones entre variables y, finalmente, estructuras más profundas que explican por qué todo eso ocurre.
Al final, más allá de los conceptos y las clasificaciones, me queda una admiración genuina por el estudiante que escribió esa bitácora: por la forma en que se permitió dudar, incomodarse y desarmar lo que creía entender. Ojalá esta construcción que intento aquí también logre ser comprensible, porque en el fondo no es más que eso: un intento por ordenar preguntas que siguen abiertas. Me emociona pensar que la investigación no se queda en el aula, que puede tocar realidades concretas y, en algún punto, puedo aportar algo a una comunidad. Tal vez por eso sé que no se me va a olvidar la Investigación Acción Participativa; quedó anclada de una forma inesperada, como esa “mouseherramienta” de Mickey que no resuelve todo de inmediato, pero siempre aparece en el momento justo para orientar el camino. Y si algo deja esta clase es precisamente eso: las ganas de aprender a mirar mejor, a preguntar distinto y a reconocer que cada hallazgo abre nuevas incertidumbres. Porque al final, entender implica aceptar que siempre queda algo por construir.
Referencias
Derrida, Jacques, (1989). La deconstrucción en las fronteras de la filosofía. Barcelona: Paidós.
Hernández Sampieri, Roberto., Fernández Collado, C., & Baptista Lucio, P. (2014). Metodología de la investigación (6.ª ed.). México: McGraw-Hill.
Fals Borda, Orlando. (1987). La investigación-acción participativa en Colombia. Bogotá: Punta de Lanza.
Proyecto “Mil colores”. (s.f.). Experiencia de Investigación Acción Participativa en Vegalarga, Huila, Colombia (material de clase).
Straight Outta Olympus. (s.f.). Bitácora de clase.
Straight Outta Olympus. (s.f.). Bitácora de clase.
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